CONTROL DE LA AGRESIVIDAD EN LAS ARTES MARCIALES
 

La canalización de la agresividad natural del practicante de wushu

 

por Fernando Llorente

 

 
cas

 

A lo largo de la historia el ser humano ha ido superando distintos retos. A veces su instinto de supervivencia le impulsaba a utilizar un cierto grado de agresividad.

Con el desarrollo de la vida en sociedad esa necesidad ha ido disminuyendo, ya que existen otras vías para la defensa de nuestros intereses.

A través del sistema educativo y de los agentes de socialización el sujeto va internalizando conductas, modos de comportamiento, valores, etc. que le facilitan su integración social.

Un programa de formación dirigido a los profesionales de la docencia del Wushu permitirá tener los elementos necesarios para garantizar un enfoque correcto de la dinámica de nuestras clases. Los Monitores, Profesores y Maestros Nacionales debemos disponer de un modelo programático, teórico y práctico, que nos ayude a que el alumno aprenda a controlar su agresividad natural y que así pueda saber como canalizarla de una manera positiva.

Expondré, en esta ocasión, las bases para un sistema de entrenamiento progresivo centrado en niños de 7 a 12 años que permite al alumno acercarse a la pelea de contacto sin que resulte algo traumático o perturbador. Siguiendo unas fases programadas, que interactúan entre sí, conseguiremos que los niños desarrollen al máximo sus cualidades marciales trabajando siempre con un alto grado de eficacia.

En la docencia de las Artes Marciales, en general, y del Wushu, en particular, el individuo puede aprender a canalizar racionalmente su agresividad natural. De esta manera no habrá repercusiones negativas para la convivencia social.

Aunque el practicante de Wushu disponga de técnicas eficaces para salir airoso de cualquier situación ha de saber analizar con equidad como comportarse en situaciones de riesgo. El autodominio y la coherencia personal le permitirán salvar situaciones problemáticas que desgraciadamente aún se dan en nuestra vida diaria.

 

CONCLUSIONES DE LA COMUNICACIÓN

El hecho de vivir en sociedad nos comporta situaciones de conflicto que a veces pueden estar marcadas por la agresividad. La competitividad, el ritmo de vida, el estrés, la falta de comunicación entre las personas, etc. favorecen la proliferación de situaciones de conflicto.
 
El practicante de Artes Marciales podrá estar en mejor disposición para reconducir situaciones difíciles gracias a su formación. Ante una posible agresión (física o psicológica) estará dotado de unos conocimientos teóricos y prácticos que le permitirán salir bien librado, siempre que actúe con coherencia y equidad.

No todo practicante de Wushu está entusiasmado con la idea de practicar Sanda. Es más, son pocos los que se dedican a ello. ¿Hay que renunciar al entrenamiento de Sanda? Considero que no, pero lo que sí puede ayudar a su correcta práctica y enfoque es un sistema progresivo desde el simple conocimiento técnico de los movimientos marciales hasta su correcta y eficaz aplicación en un combate con un compañero.

La introducción de los niños a la dinámica de Sanda requiere un método progresivo y apto para todos. Los profesores han de tener la formación necesaria y todo tipo de recursos para ir consiguiendo los objetivos programados. Deben existir unas fases bien delimitadas que permitan una progresión coherente personalizando la velocidad de inmersión en las técnicas del Sanda.

Todos lo alumnos podrán disfrutar viendo en el combate la correcta aplicación de las técnicas que aprende en las formas, sin riesgos para su integridad física y emocional. En los primeros momentos es necesario fomentar el control y la seguridad en todas las situaciones. Una vez ganada esa confianza es cuando se puede trabajar con cierto contacto lo que nos permite apreciar los aspectos complejos del entrenamiento por parejas.

Hay que buscar que el practicante de Wushu vaya cogiendo seguridad en su ejecución técnica para que al pasar a hacer Sanda no sacrifique la técnica aprendida, en detrimento de la fuerza y el coraje, centrándose más en golpear con contundencia al contrario que en parar sus golpes y ejecutar eficazmente las defensas y los ataques.

No todos, claro está, llegarán a realizar Sanda de competición, pero se fomentará un buen trabajo desde la cantera que ayudará a tener más y mejores competidores. También se conseguirá que el practicante de Wushu siempre tenga en cuenta la aplicación marcial de los movimientos que aprende y que disfrute trabajando esa faceta en la clase.

 

cas